lunes, enero 14, 2008

Orgasmólogo

El viernes a la noche llegaba tarde (como siempre) a encontrarme con mis amigos de la facu que se juntaban en John John para tomar una cerveza. Como recién eran las 22 decidí tomarme el tren para luego combinar con el subte en Retiro.

En la estación Juan B. Justo había bastante gente para esa hora. No tanta, pero en general no hay casi nadie a la noche. En el andén de enfrente, del lado que va para Mitre, estaba esperando el tren una familia conformada por papá, mamá, y un nenito de unos tres años que jugaba con una pelota de plástico.

Jodiendo, jodiendo, al nene se le terminó cayendo la pelota a las vías. Me dio lástima. Pensé “pobre chico, se quedó sin juguete”. Pero de la lástima pasé al terror, ya que la madre le gritó: “¡Ahora la vas a buscar!”. El chico se puso a llorar, pero, con decisión, la madre lo tomó de los brazos y lo bajó. Yo no lo podía creer. Es cierto que el tren no venía, pero no lo podía creer. El padre, ubicado a unos dos metros, no prestaba atención a la escena. Los demás no dijimos nada. La situación era demasiado insólita.

Después de un rato no demasiado largo, el nene dio con la pelota y le pidió a la madre que lo levantara. “Primero pasame la pelota”, fue la sádica respuesta de la mujer. Temblando de miedo, el nene le pasó la pelota y después pidió upa con los brazos con desesperación. Entonces sí, la mamá accedió a subirlo y el espanto terminó.

Sin embargo, no todo había pasado. El padre, que había visto el final de la escena, se metió en la misma a los gritos. “¡Pero Verónica, para qué querés esa pelota de mierda, y ustedes dos, viejos pelotudos, no podían ayudar al nene a sacar la pelota?!”. La última frase iba dirigida a una pareja de ancianos que aguardaba el tren y miraba lo que pasaba sin creerlo del todo.

Un poco asustada, me acerqué a un chico de unos 25 años que estaba esperando el tren a Retiro. Estaba vestido con bermudas y una remera blanca, y llevaba un bolso deportivo azul. Era bastante lindo además. Alto, morocho y bonito de cara.

Justo entonces llegó el tren. Me subí y el chico se sentó al lado mío. Saqué un libro de la cartera (Maridos, de Angeles Mastretta) y comencé a ojearlo. Noté en seguida que mi compañero de asiento me estaba mirando. Al rato, como lo esperaba, me habló.

“¿Está bueno el libro?”. “Sí, muy bueno”, le respondí tratando de no darle demasiada bola. “Vos debés ser una chica muy romántica. Se te nota en la cara… como soñadora, ¿no?”. “Ehhhh, sí puede ser, no sé”.

“A ver, te hago un test: si vos estás en tu casa y escuchás que llora tu bebé, suena el teléfono, te tocan la puerta los bomberos y la leche hierve, ¿qué hacés primero? ¿Vas a ver al bebé, atendés el teléfono, abrís la puerta o apagás el fuego?”.

“Ehhh, voy a tratar de calmar al bebé”, le respondí extrañada. Lo más probable era que me quisiera levantar, pero sin embargo su tono no era ese y nunca nadie me había encarado de esa forma.

“Ahh, muy bien, lo que me parecía, a vos te gustan los nenes y te gustaría formar una familia con alguien que te entienda, que te comprenda, que te lleve el sustento todos los días. A ver… te hago otro: qué profesión te gustaría tener si no fueras… ¿Qué sos?” “Diseñadora”. “Ah y ¿cómo te llamás?”. “Mariana”. “Un gusto, yo Marcelo. Entonces, si no fueras diseñadora, qué te gustaría ser ¿bailarina, médica, jugadora de hóckey o astronauta?”.

“Médica”, le respondí. La verdad que aunque era extraño, el pibe no parecía nada peligroso, entonces mantenía el diálogo, aunque permanecía alerta. “Lo que te digo, vos sos una persona súper tierna, una chica divina, ojalá yo alguna vez tenga una novia así, siempre me engancho con cada una…”

Diez tests como esos después llegamos a Retiro. Marcelo se mantuvo al lado mío. Me acompañó al hall y bajó conmigo las escaleras que dan al subte, que ya estaba cerrado y a mí ya me empezó a dar un poco de miedo, porque la estación estaba casi desierta. Pensé en llamar a mi papá o a mi novio (no sé por qué recién entonces me acordé de él) pero no lo hice.

En cambio salí a la calle con Marcelo, que seguía hablándome de cosas que yo cada vez entendía menos. Algo sobre su mala suerte con las mujeres, sobre lo linda que era yo y las ganas que tenía de tener dos hijas. Mareada, me acerqué al borde de la vereda y estiré la mano casi por instinto. Tuve suerte, ya que enseguida vi que venía un taxi con la banderita roja.

Un poco más confiada porque ya me iba, no sé por qué, le pregunté a qué se dedicaba.

- Orgasmólogo.
- …

Me metí en el taxi rápido y le di la dirección al chofer. Todavía un poco aturdida, me quedé pensando que hay noches que están llenas de sorpresas aún antes de comenzar.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bueno tener un cuento para comenzar el día!
Pregunta: ¿Porque todas las chicas de tus cuentos son diseñadoras?

Besos.

Valenuss

Rockero Hi Fi dijo...

Vivo rodeado de ellas. Gracias por pasar.

Beso.

moraki mun dijo...

me hizo mucha gracia el final, en un momento pense q se venia la segunda parte de irreversible. y podrias haber hecho dos cuentos diferentes de todas maneras. saludos.

dieciseissobresviaoral dijo...

Muy bueno el relato, el destino nos marca a ambos con el sufrimiento del transporte "púbico" como yo lo llamo, jajajaj.

Pues te robo cosillas del blog y pongo la fuente, y en cuanto esté te mando una copia ví amail, que bieeeeeeeeeeennnn!!

(no te lo vas a creer, pero por las tardes trabajo en una academia dando clases de inglés, francés, gallego y español, y una de mis alumnas me pidio hoy que le ayudara con una redacción en inglés...sobre el transporte público!!!!!aggggghghhhhhh)

Lexi dijo...

ja! quiero conocer un orgasmólogo !!!

Busanana dijo...

Esa profesión puede ser interesante, entretenida, sorprendente...aunq tb agotadora!sobre todo si se intenta hacer trabajo "de campo".... Además, a quién le gusta llevarse el trabajo a casa?? y la pareja del tipo??q presión!!! pensar q te está evaluando cada gritito q dés!!
Ap! dieciseissobresviaoral, hay muchos estudiantes de gallego por allá?? curioso....

macocoche dijo...

Muy bueno
saludos María

Rockero Hi Fi dijo...

Qué María?

La Dueña dijo...

Buenísimo el relato, las descripciones eran muy vividas, me imaginaba que era yo leyendo el libro. Cuando puedas pasa por otro blog, que ahí me dedico a escribir,o intento.
Besos!

macocoche dijo...

Esta María no la conoces,es una tipa que no sé como llego hasta aqui,y ya que estaba en blog ajeno se dispuso a leer tu relato,me gusto y te firme.
Disculpame esta pequeña intromision.
Saludos desde España.
María

Rockero Hi Fi dijo...

Muchas gracias María por tus comentarios! Espero no haber sonado maleducado. Y ojalá sigas leyendo.

Saludos

macocoche dijo...

Maleducado? para nada, en todo caso si hay algún maleducado soy yo por entrar y no llamar,de todas maneras rockero ya no tiene solución te agregue a favoritos, o sea que te seguiré leyendo.
Saludos cordiales, María.

morella dijo...

Muy buen relato.
Me daba miedo el tal Marcelo, pero cuando dijo orgasmñologo, jajaja, me dio ternura.

Rockero Hi Fi dijo...

Gracias Morella! Me alegra que haya gustado. Qué bueno que Marcelo te haya generado tantas cosas.

Tangerine dijo...

Me llega a decir eso y yo me morí ahi mismo de un sincope...
me gustó el cuento, porque refleja una situacion muy comun para las chicas, no se si será tan así con los hombres, pero lo que veo es que a nosotras nos pasa más, y no tiene que ver con la belleza, para nada...todas tenemos muchas historias para contar sobre alguna charla con un extraño que se nos acercó, algunas divertidas, otras dan un poco de miedo =P.
Saludosss!
P.D: Prometo dar más información la próxima, tratando de mantener el misterio y no quemar completamente a la gente a mi alrededor

G&G dijo...

Todo muy lindo, perp: ¿a qué se dedica precisamente un orgasmólogo?

Rockero Hi Fi dijo...

Un orgasmólogo es alguien que estudió para hacer que las mujeres puedan tener un orgasmo. Digo yo, que no sé nada.

Caramelos Fizz dijo...

Yo discrepo con Tangerine. Creo que si tiene que ver con la belleza.

Tampoco coincido con usted Rockero mío, un orgasmólogo es alguien que mide la intensidad del orgasmo “en la escala de Richter”.

Rockero Hi Fi dijo...

Sin dudas el chico se tomó todo ese trabajo porque la chica era muy bella.

Caramelos: la Orgasmología es una rama de la Medicina.

Rockero Hi Fi dijo...

Mi estimado primo Claudio me preguntó cómo se me ocurrió un cuento tan brillante. Pues bien, es algo que le ocurrió realmente a mi novia y yo lo ficcionalicé. Pueden leer la historia aquí.

Alan dijo...

Está bueno el relato, aunque me gustó más la primera parte. Creo que todavía se le podía sacar más jugo a lo de las vías del tren, creaba mucha tensión. En cualquier caso, no está nada mal tu estilo. Saludos.

 
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